Crecimiento económico en Asia.

Las economías emergentes, particularmente las más dinámicas de Asia, desplazan a las desarrolladas en la economía mundial.

Sin duda alguna las economías emergentes a nivel mundial han aumentado sus porcentajes en el Producto Interno Bruto mundial, algunos casos países latinoamericanos, pero en mayor porcentajes han sido las economías de los países asiáticos, siendo el caso de específico de Singapur, el más abierto al mundo, donde la Unión Europea es su segundo socio comercial más grande, superado solo por Malasia, siendo el comercio bilateral, según datos oficiales, entre Singapur y la UE de 87 mil 900 millones de dólares americanos en el año 2011.

Igualmente China, siendo una nación con un gobierno comunista, un gobierno con restricciones y proteccionistas, ha reconocido la necesidad de cambiar sus políticas económicas, para así lograr un cambio en su desarrollo económico, posicionándose en la segunda economía del mundo detrás de los Estados Unidos, siendo uno de sus indicadores más resaltantes el aumento del poder adquisitivo de su población, así como también la disminución de los índices de pobreza. China aumento su participación, aportando entre el año 2000 y el 2013 de 7,4 por ciento al 17 por ciento del PIB mundial.

Actualmente, Asia sigue liderando el crecimiento mundial y se espera que su economía siga creciendo, según un informe de estadísticas del FMI presentadas, en reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial.  Según los indicadores presentados en el informe sobre las perspectivas económicas de continente asiático y la zona del Pacífico, las perspectivas de Asia a corto plazo y mediano plazo siguen en un aumento, y se ven apalancadas por su demanda interna. Si embargo los riesgos locales y mundiales podrían afectar parte del crecimiento. La Zona de Asia aporta un aproximado del 66% al crecimiento mundial en la actualidad, pero refleja un crecimiento sólido en la región, pero algo desigual la transición de China a “Un crecimiento más lento y una recuperación mundial dispar podrían frustrar estas previsiones,” señaló Changyong Rhee, Director del Departamento de Asia y Pacífico del FMI.

Las perspectivas a corto plazo de la región siguen siendo favorables. La actividad en los mercados bursátiles es dinámica, constante y siguen entrando capitales en Asia, en virtud de la confianza que existe para inversionistas extranjeros, todo ello por la seguridad jurídica que existe a las inversiones y a la propiedad privada, es decir, políticas económicas acertadas y las cuales perduraran en el tiempo.

Las políticas nacionales en la región han afianzado el crecimiento, motivado a las bajas tasas de interés y a las políticas de estímulo fiscal en muchos países de la región. Las exportaciones asiáticas se espera que aumenten, pues se prevé una recuperación del crecimiento mundial en este año. Sin embargo, como ya se hizo mención, las perspectivas de crecimiento dentro de Asia son desiguales, dada la mutación de la economía china de un modelo de inversión y manufactura a uno de consumo con orientación a los servicios, por ello se espera que el PIB siga creciendo. Aunque un estímulo fiscal más fuerte del esperado y el apoyo del crédito refuerzan las perspectivas a corto plazo, estas medidas podrían demorar determinadas reformas críticas en especial la reestructuración de empresas estatales, algo lento en China y frenar el crecimiento del crédito. Mientras que, específicamente en Japón, el crecimiento impulsado por la inversión pública y el consumo se ha revisado al alza a un 0,5% el año pasado. Se proyecta que esta dinámica continúe en el presente año, y que la economía crezca un 0,6% fundamentalmente al estímulo fiscal, el cual tendría un impacto de un punto porcentual del PIB.  Esto sin nombrar la inyección de capital privado que se espera a raíz de la realización de los juegos olímpicos de 2020.

En cuanto a India sigue siendo un motor regional y mundial referencial, con un aumento de la economía 7,6% en el lapso del 2016-2017. Entre los aspectos del crecimiento de India depende directamente de la demanda interna, los precios más bajos de la energía y los avances en materia de reformas favorables a la inversión, así como también en el crecimiento del sector de telecomunicaciones (uno de los más resaltantes).

Es importante mencionar que para  otras economías emergentes de Asia, las trazas económicas se mantienen firmes, sin embargo dependen de factores externos, motivado a su alta exposición al comercio y a las finanzas mundiales.

A pesar del fuerte crecimiento de la economía del continente asiático, las dificultades de la economía mundial siguen controlando las proyecciones a mediano plazo. La recuperación frágil de la economía mundial y el débil comercio internacional podrían socavar las perspectivas de crecimiento de Asia. La región necesita contrarrestar este débil comercio internacional.

La desigualdad de  políticas monetarias en las economías avanzadas podría interpretarse en volatilidad financiera en Asia, especialmente en las economías que dependen del financiamiento externo, dentro de la propia región el re-balanceo de China podría ser más agitado de lo esperado, y crear instrumentos de contagio negativos para el comercio y el crecimiento regional. La subida de tensiones geopolíticas y la incertidumbre sobre las políticas nacionales podrían alterar los flujos financieros y comerciales.

Hay que implementar políticas que fomenten el crecimiento, en virtud de la débil recuperación mundial, en la mayoría de las economías de la región, es justo que las políticas monetarias sigan siendo expansivas, así como bajar las tasas de interés, si el crecimiento cae, siempre que la inflación sea baja y la estabilidad financiera no se vea comprometida.

Los ministerios económicos deben considerar la aplicación de políticas fiscales de apoyo al crecimiento, por ejemplo, China podría usar incentivos fiscales presupuestarios para originar el consumo si el crecimiento disminuyera. Corea y Tailandia con capacidad excedente y mercado fiscal, deberían aumentar el gasto, a diferencia, es necesario controlar el gasto en Japón, ya que la deuda es elevada.

Someter algunas políticas a reestructuraciones, si bien los ministerios de  economía de China, India y Corea han aventajado a sus homólogos de otros países del G-20 en la implementación de reformas estructurales, el avance de las reformas en la región ha sido desiguales, Sin embargo, tales reformas serían decisivas no solo para estimular el crecimiento, sino también para hacerlo más inclusivo, y reducir la fragilidad de las economías de los países asiáticos, por consiguiente, China debe continuar con sus iniciativas de reformas económicas, las prioridades de Japón deberían ser disminuir los efectos del degeneración demográfico en el crecimiento potencial, reducir la dualidad del mercado laboral, apertura de personal extranjero profesional calificado y promover un mayor dinamismo en el sector corporativo.

Las economías emergentes en Asia requieren de  reformas para acelerar la inversión en infraestructura y aumentar la productividad, mejorar el acceso a la salud, la educación, y los servicios financieros, podrá  ayudar a reducir la desigualdad del ingreso y generará prosperidad en la población.

A criterio del autor, las economías emergentes en el continente asiático, tienen muy buenas perspectivas, e incluso desde el ámbito de la definición de globalización parecería que es el bloque económico con mayor intercambio comercial, cultural, económico, social, etc. Es por ello que algunos economistas, especialistas financieros, mas este servidor consideran que en Asia está el futuro del mundo.

En un próximo artículo tratare sobre la guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo, EEUU y CHINA

Abg. Alfonso José Alvarado Rico.

Especialista en Comercio Marítimo Internacional,

Mención Derecho Marítimo.

 

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